Mi Querido señor:
Han pasado ya varios días desde vuestra partida y sigo recordando aún el fugaz beso de despedida que dejo mis labios yermos por el resto del día, no sabe cuanto añoro su presencia y el gentil roce de sus manos, duermo pensando en vuestra sonrisa que ilumina cada minuto. Mis aciagos días han sido interminables pensando en cuando volverá de su viaje y tendré la dicha de ser tomada entre sus brazos, a su regreso mi soñador corazón espera que no vuelva a partir y vivamos por siempre las dulces ensoñaciones de este amor.
Siempre suya,
Su amante esposa
María Beatriz